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Menú para accidentes cerebro vasculares

Los accidentes cerebro vasculares suponen la pérdida de funciones cerebrales como consecuencia de la interrupción del flujo sanguíneo en el cerebro. Los síntomas varían en función del área cerebral afectada.

Entre los factores de riesgo que se pueden controlar encontramos la alimentación, el consumo de tabaco y alcohol.

Una dieta adecuada puede ayudar a prevenir la aparición de un ICTUS, pero también es fundamental una correcta alimentación durante la fase aguda y de rehabilitación.

Entre las secuelas que puede dejar un ACV encontramos, perdida de movilidad de un lado del cuerpo, afasia (dificultades de comunicación), disfagia (dificultades en la deglución), alteraciones visuales, alteración de la atención y otras funciones cognitivas.

Todas estas alteraciones afectan a la alimentación por lo que resulta fundamental una dieta adecuada a sus necesidades.

La dieta debe de ser pobre en sodio, pobre en grasas saturadas y rica en ácidos grasos monoinsaturados, ácidos grasos omega-3, vitamina C, con un aporte adecuado en fibra (según el estadio de la enfermedad) y con una correcta hidratación.

Menú Depresión

La depresión se caracteriza por los sentimientos de tristeza, apatía, frustración. Pero también va acompañada en casos más graves de alteraciones del pensamiento, del comportamiento y del grado de actividad.

Todos podemos sufrir en algún momento de nuestra vida estados depresivos o depresiones ocasionales, estas situaciones puede que no sean tan graves como para ser tratadas con medicamentos, pero pueden mejorar con una buena alimentación.

Cuando se está inmerso en una depresión, la persona se despreocupa de su alimentación, pierde el apetito o cambia sus hábitos.

Muchos de los síntomas relacionados con la depresión podrían tener su origen en una mala alimentación y una deficiencia de vitaminas, minerales, proteínas (aminoácidos), hidratos de carbono complejos junto con una pobre hidratación.

De este modo, cambiar los hábitos alimentarios podría ser un primer paso para ver desaparecer dichos síntomas.

Por lo tanto una dieta adecuada puede ayudar a prevenir estados depresivos y depresiones leves, pero también pueden servir de apoyo en el tratamiento de depresiones más severas.

Menú Demencia

Las demencias suponen un deterioro progresivo en los procesos del pensamiento siendo el más conocido y llamativo la pérdida de memoria. Estas alteraciones conllevan dificultades para mantener la independencia en su vida cotidiana y cambios de comportamiento.

Hay muchos tipos de demencias siendo las más conocidas la enfermedad de Alzheimer , la demencia senil y las demencias vasculares.

Las causas de las demencias son múltiples, pero algunas de ellas pueden prevenirse, como todas las relacionadas con los déficit vitamínicos (Vitamina B3 (Niacina), vitamina E, Acido Fólico y Vitamina C), los factores de riesgo cardiovasculares y la falta de hidratación.

Nuestros mayores con demencia pueden olvidar comer, perder la capacidad para cocinar, no seleccionar los alimentos adecuados, rechazar la comida, incluso tener dificultades para tragar. Todo ello conlleva que la desnutrición y la deshidratación, sean comunes y pueden aumentar la confusión y el estrés, provocando muchos problemas físicos.

Las alteraciones en el estado nutricional favorecen la aparición de infecciones como pulmonía y neumonía; lesiones de la piel y escaras, todo ello debido a una disminución en la capacidad de su sistema inmunológico.

Menú parkinson

El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente al área encargada de coordinar la actividad, el tono muscular y los movimientos. Por este motivo son frecuentes alteraciones como temblores, rigidez o enlentecimiento de movimientos.

Pero no debemos olvidar que nuestros mayores con Parkinson pueden sufrir problemas en el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, que van a provocar un aumento de la salivación, dificultades para tragar y estreñimiento que pueden originar problemas de alimentación.

A la hora de comer resulta fundamental que la textura de los alimentos sean adecuados a la fase de nuestro mayor con Parkinson y que cubran todas sus necesidades nutricionales.

También es necesario tener en cuenta que la postura y los cubiertos pueden favorecer el proceso de deglución

Las dietas para el Parkinson incluyen:

  • Dieta mediterránea equilibrada o balanceada (según estadio del mayor)
  • En problemas de deglución tomar alimentos semisólidos o en casos más graves líquidos por vía enteral
  • Suplementación vitamínico-mineral (Vitaminas B3, C, E, Ac. Fólico, Magnesio*, etc…) ( según cada caso)
  • Correcta hidratación.

*A excepción de insuficiencia renal.

Menú Hipertensión Arterial

La hipertensión arterial es la elevación de la presión arterial por encima de 140 para la sistólica o máxima y 90 para la diastólica o mínima.

La hipertensión es un factor de riesgo cardiovascular, que puede provocar problemas cardíacos, renales y cerebrales.

Uno de sus mayores peligros es que puede no mostrar síntomas, por eso, aunque la persona se encuentre perfectamente, debe tomar medidas para su control.

La hipertensión arterial aumenta notoriamente con la edad, padeciéndola un elevado porcentaje de nuestros mayores que se calcula está entre el 60% y el 70%.

Los mayores de 65 deben tener especial cuidado para mantener su tensión arterial controlada ya que con la edad las arterias pierden elasticidad y tienen menos capacidad para adaptarse a altas presiones, lo que hace que puedan romperse u obstruirse con mayor facilidad.

Un tratamiento correcto y mantenido disminuye el riesgo de sufrir infartos, ictus, demencia o insuficiencia renal.

Una dieta mediterránea equilibrada baja o exenta de sodio, el ejercicio físico y ejercicios de relajación son las principales herramientas de prevención de la hipertensión. Junto con la medicación adecuada (que debe siempre prescribir un médico) son el tratamiento más eficaz.

Menú Patología Cardiaca

Las enfermedades cardiovasculares se deben a trastornos del corazón y los vasos sanguíneos.

Se incluyen dentro de las enfermedades cardiovasculares: las arteriopatías periféricas, las cardiopatías, las trombosis venosas profundas y las embolias pulmonares.

Está demostrada la influencia del consumo de determinados alimentos en la prevención de la enfermedad cardiovascular.

Una dieta con un aporte adecuado de fibra, ácidos grasos monoinsaturados (aceite de oliva) y los ácidos grasos omega-3 (salmón, atún, aceites de pescado, nueces), estrógenos, isoflavonoides como la soja, fitosteroles o esteroles vegetales permite prevenir y mejorar las enfermedades cardiovasculares.

Además de una correcta hidratación y la restricción de la sal en las comidas

Menú Diabetes

La diabetes es un desorden del metabolismo que se caracteriza por una elevación de los niveles de azúcar en la sangre. La cifra de glucosa en sangre se considera normal cuando es menor de 110 mg/dl.

Existen básicamente dos tipos de diabetes:

Tipo I: En la que se puede observar que falla el páncreas, produciendo poca o nada de insulina. Aparece generalmente antes de los 30-40 años.

Tipo II: En la que las células del cuerpo no responden a la insulina que se produce. Es típica de personas obesas y de edad avanzada.

Los niveles de glucemia elevados y mantenidos durante mucho tiempo provocan daño en las arterias y a largo plazo deterioran y alteran diversos órganos como los riñones, los nervios, los pies y los ojos.

Tener diabetes puede aumentar el riesgo de tener enfermedades cardíacas y trastornos óseos y articulares, problemas con la piel, en el aparato digestivo, disfunción sexual y problemas en los dientes y las encías.

La dieta que debe seguir nuestros mayores con diabetes debe tener unas características muy concretas ayudando a mantener la glucosa de la sangre en niveles adecuados.

Esta dieta estaría basada en nuestra dieta mediterránea, controlando la ingestas de carbohidratos por Kg. de peso del mayor y viendo en el caso del tipo II las ingestas-dosis de insulina diarias.

También debe ser rica en fibra (vegetales fundamentalmente y fruta) y con una correcta ingesta de líquidos para una buena hidratación del cuerpo y órganos.

Además si hubiera algún órgano afectado por la diabetes, modificar la dieta acorde a dichos problemas adjuntos como puede ser los problemas renales o los problemas vasculares.

Menú Colesterol

El colesterol es indispensable para nuestro organismo, es un tipo de grasa necesaria para que nuestro cuerpo pueda producir hormonas, vitamina D y ácidos biliares.

El colesterol es peligroso cuando la cantidad que hay en la sangre es elevada y puede depositarse en las arterias produciendo ateroesclerosis.

El colesterol viaja en nuestro cuerpo a través de lipoproteínas, que son las que conocemos como:

  • LDL, que se considera colesterol malo, que transporta el colesterol a los tejidos para que se utilice. Es la que hay en más cantidad en nuestras arterias y su nivel elevado se considera un factor de riesgo cardiovascular.
  • HDL, que se considera colesterol bueno, es la que recoge el colesterol de los tejidos y se lo lleva al hígado para que se elimine a través de la bilis.

Nuestro cuerpo produce parte del colesterol que necesitamos y el resto lo conseguimos a través de determinados alimentos.

Se considera que el colesterol es elevado (hipercolesterolemia) a partir de 200mg/dl.

Para controlar y bajar el colesterol se debe hacer ejercicio moderado con frecuencia, evitar el alcohol y consumir una dieta mediterránea que permita:

  • Reducir los niveles de ingestas de grasas saturadas, cambiándolo por grasas monoinsaturadas (aceite de oliva virgen extra)
  • Tomar un aporte alto de fibra con vegetales y frutas
  • Reducir las proteínas de origen animal (carnes) y cambiarlas por las proteínas vegetales (legumbres y cereales) y proteínas provenientes del pescado azul (omega 3) y pescado blanco.
  • Tomar una adecuada cantidad de líquidos para mantener una correcta hidratación.
  • Suplementando con Vitamina C y omega 3 diariamente aparte de la medicación prescrita por su médico.

Mayores activos

Las necesidades nutricionales de los mayores de 65 años con buena salud, tienen pocas variaciones en relación a las de los adultos más jóvenes.

Pero aunque no es necesario hacer cambios significativos en la alimentación, sí es importante tener en cuenta que con el paso de los años pueden ocurrir cambios en la capacidad para digerir, absorber o utilizar los nutrientes que se han ingerido.

Es habitual que por disminución de la actividad física o por los cambios metabólicos que conlleva el envejecimiento sea necesario un menor aporte de calorías.

Importante también es el consumo de cereales, legumbres, frutas y hortalizas que aportan hidratos de carbono que proporcionan energía, a la vez que proporcionan fibra, de vital importancia para evitar problemas de estreñimiento.

No hay que olvidar consumir vitaminas y minerales suficientes, teniendo en los mayores especial relevancia el consumo de alimentos que contengan Vitamina B12, ácido fólico, hierro o sodio.

Le proponemos una forma sencilla y económica de comer sano. Sin tener que preocuparse por nada y con la seguridad de que mientras disfruta comiendo, está cuidando su salud.

Disfrute de una dieta personalizada en gramajes según su morfología o estructura física, cocinada con mimo y de una forma tradicional. Nos adaptamos a las calorías necesarias para estar bien alimentado sin renunciar a los sabores y se lo enviamos a su domicilio con las mejores condiciones de conservación.

Menú Epoc

EPOC son las siglas de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. Las dos formas principales son la bronquitis crónica y el enfisema pulmonar.

La pérdida de peso es frecuente en nuestros mayores con EPOC, independientemente del grado de afectación del flujo de aire pulmonar. Está asociada a un mayor riesgo de complicaciones y a una mayor mortalidad.

Nuestros mayores con EPOC tienen necesidades de alimentación específicas, porque su cuerpo metaboliza los distintos nutrientes de forma distinta a las personas normales.

La dieta debe orientarse a la prevención y al tratamiento inicial de la pérdida de peso para preservar el balance energético, intentando que nuestro mayor no llegue a la desnutrición e intentando que su dieta sea lo más mediterránea posible.

El aporte de líquidos y su correcta hidratación es muy importante.